Sobre...

Sukarracómic es otro webcómic típicamente atípico con altos niveles de absurdidad, deshumor e irritación.

Personajes


En encanto de los personajes de Sukarra Cómic radica precisamente en su total y absoluta carencia de variedad, riqueza e imaginación. Son, en su mayoría, alter egos de personas del MundoRealTM o de ficción.

La idea inicial era que cada personaje viviera inmerso en su propio mundo ajeno al hacer y deshacer del resto, aunque al final ha sido inevitable que todos entremezclaran sus caminos, rasgando así el continuo espacio-tiempo, la coherencia y el sentido común, y generando situaciones que suelen acabar mal o muy mal.


Darth Váter

Darth Váter es a Sukarra Cómic lo que Julio César a Astérix, Lex Luthor a Superman, el profesor Moriarty a Sherlock Holmes, Gargamel a los Pitufos, el Dr. Gang a Inspector Gadget, el Dr. Heinz Doofenshmirtz a Perry el Ornitorrinco, Lord Voldemort a Harry Potter, el Grinch a Papá Noel,... bueno, ya me entendéis. Un villano por excelencia, inconforme, manipulador, extorsionador y crítico de todo en general. Eso sí, cuando no está, se le echa de menos. Tiene el honor, esto, perdón, tenemos el honor de poder disfrutarlo en su magistral Opera Prima, la tira que abre el blog de Sukarra Cómic, y, aparentemente, es de los personajes que más ha evolucionado a lo largo de los años. Si es que hasta lo hemos visto crecer, snif.



Légolas y Gili

Inseparables, a la par que despistados, siempre están dispuestos a librarnos del mal a cambio de unas jarras de cerveza. Bueno, siempre siempre, no, solo si el "librarnos del mal" no incluye hacerse daño ni se haga por la mañana, que lo primero es salir de fiesta, oye. Destacan por su incapacidad de orientación llevada a la máxima expresión -tal es su destreza, que suelen llegar a su destino por haberse perdido en todos los demás sitios- e inhabilidad para conducir -¿o cómo crees que se llama a la acción de ir a lomos de un dragón? Pues eso, conducir-. Su mayor pasión, las orcos, a saber.



Los Eñeautas


Los Eñeautas constituyen el equipo de exploración espacial dentro de la Agencia Espacial Aquella, institución de carácter público y, en consecuencia, derrochadora de los fondos guvernamentales en proyectos mayoritariamente de poca utilidad. Intrépidos, osados y completamente irreflexivos, siguen vivos por divina providencia, pues la seguridad laboral no se estila en la organización. Y eso no es así por dejadez, no, sino para mantener la motivación de sus integrantes como el primer día. Si te duermes, palmas (literalmente). Lo que no haga la Agencia por sus trabajadores...
A diferencia de las demás historias, estas tiras son secuenciales y empezaron aquí.




El Profesor 


El profesor es un hombre dedicado a la ciencia que exprime, presiona y engaña a sus subordinados por un bien mayor. Dirige los proyectos tecnológicos de la Agencia Espacial Aquella y, cuando estos han escaseado, ha barrido, limpiado y fregado la Agencia como el que más. Su objetivo, que su nombre quede escrito en los anales de la historia y, dada su edad, podemos confirmar que es un objetivo a corto plazo. Así que, ¿qué mejor que enviar a los Eñeautas donde nadie haya estado antes? Conseguir que vuelvan ya son pormenores a resolver cuando toque.



Los Insensatos

Los Insensatos son tiras cuyos protagonistas son gente real (se pueden ver, tocar, esas cosas) que, sin ningún tipo de coacción (lo que reduce el número de motivos a uno: insensatez), han decidido salir en el webcómic. Y oye, ¿quién soy yo para privar a nadie de tal deseo autodestructivo? La idea original me vino después que Carlos insistiera insistentemente en salir como personaje del blog, con lo que él mismo abrió este hilo. He de admitir, no obstante, que en ningún caso los protagonistas son culpables de sus chistes. Ese mérito recae exclusivamente sobre mí (me obligan a dejar por escrito que "quedan excluidos de cualquier cargo de amenaza o afección a la salud pública").




Palabros

Escribano
A lo largo de las viñetas aparecen diversos vocablos que no se encuentran en el diccionario de la Real Academia, y es que, dada mi total ineptitud para encontrar palabras más adecuadas en tan rica lengua, me las invento. No es que me pare a pensar mucho, la verdad, las pongo tal y como me vienen cual avezado en literatura. Según Váter, soy merecedor del más duro de los castigos, pero espero que os basten más que unas meras y sencillas disculpas por tan inconveniente agravio.

Para suavizar la tragedia, enumero y describo a continuación las palabras inventadas con el enlace a la tira donde aparecen, si es que lo hay. Con esto, proporciono, adicionalemente, una fuente fidedigna para que los señores de la Real Academia puedan actualizar su ya de por sí extenso diccionario con un simple copy y paste. No me lo agradezcan, enlacen el blog o compren una taza. Y ahora, los palabros:


Deshumor: Dícese (aunque ya no se lleva, empezar así le da un aire de palabra culta, como modelada a lo largo de los siglos y usada en ancestrales textos que solo sirven para torturar a jóvenes estudiantes de literatura en el colegio) del humor del revés, incoherente, inapropiado, innecesario y completamente absurdo. Se encuentra difuminado a lo largo y ancho del blog, por lo que su desincrustración por cirugía sin muerte cerebral es, prácticamente, imposible.

Eñeauta: Astronautas en América, cosmonautas en Rúsia, taikonautas en China, y aquí, que a la mínima le ponemos la 'ñ' a todo, pues eñeautas. Así de primeras suena como a palabra forzada, como si necesitaras de una palanca en la boca para poder acabar de pronunciarla, pero por algún motivo, cuanto más la oyes, más te entra. Este vocablo aparece por primera vez en la segunda tira de la Agencia Espacial Aquella.

Epiprólogo: Si un epílogo hace referencia a los hechos producidos después del desenlace, y, por otro lado, un prólogo se sitúa al inicio de una obra, un epiprólogo relata hechos anteriores al inicio de la obra después del desenlace. Es como decir primabuela en literatura. Completamente necesario en el desenlace de En Tierra Perdida.

Holas: Apertura en un una conversación de coro formada por tres o más individuos. Se diferencia del homónimo singular en que todo el mundo presente reconoce que como mínimo más de una persona puede darse por saludada, evitando así disputas y/o malinterpretaciones. Aparece por primera vez en esta tira de la Agencia Espacial Aquella.

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